La industria de la moda es la segunda más contaminante a nivel global, sólo superada por la del petróleo. Y ese un concepto que Ingrid Soto, dueña de Creatrapiyo, toma muy en serio.
Creatrapiyo nació en la ciudad de Valdivia alrededor de cinco años atrás, como un emprendimiento de reciclaje textil con sentido comunitario, pero especialmente de cuidado del medio ambiente, en donde se le da a la ropa una segunda y hasta una tercera oportunidad de vida, por medio de la confección de nuevos productos a través de innovadores tratamientos.
“Actualmente estamos enfocados a dos áreas. Una, a la creación a base de un relleno textil, una especie de chip que sirve para la confección de productos y la otra, a la innovación. En este paso, trabajamos para ver qué productos o subproductos se pueden seguir elaborando. Inserto en esto, estamos en el proceso de adquirir una nueva máquina de tipo industrial, una desfibriladora que nos permitirá que la ropa adquiera una textura más suave y a partir de ahí, nos llevaría a la realización de nuevos productos”, indica Ingrid.
Donación y reutilización
Actualmente Creatrapiyo -por medio de la utilización de ropa usada- se dedica a la confección de productos para la salud física y mental. Entre ellos, implementos para el desarrollo de actividades como el yoga, “mantas de abrazo” (que están enfocadas especialmente para niños con TEA o capacidades diferentes) y juguetes Montessori, entre otros implementos. También a la creación de elementos decorativos o de utilidad para el hogar, pero sólo cuando trabajan realizando talleres con






